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La depresión

Importante: Nada de lo aquí mostrado deberá tomarse por diagnóstico, tratamiento o prescripción, la explicación que se comparte está basada en la información, comprensión y experiencias individuales de sus autoras.

Hoy trataremos un tema que padece más del 4,4% de la población mundial, pero para muchos es invisible, la depresión, cuyos síntomas pueden ser:

  • Estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces
  • Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño
  • Cambio grande en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso
  • Cansancio y falta de energía
  • Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa
  • Dificultad para concentrarse
  • Movimientos lentos o rápidos
  • Inactividad y retraimiento de las actividades usuales
  • Sentimientos de desesperanza o abandono
  • Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio
  • Pérdida de placer en actividades que suelen hacerlo feliz, incluso la actividad sexual

En un principio debes saber que sufrir una depresión es algo natural y es un estado de ánimo, ya que es un método de defensa que tiene tu cuerpo para que seas capaz de afrontar un shock (muerte de un ser querido, pérdida de la pareja, pérdida de empleo…) de forma evolutiva. La cuestión surge cuando perdura en el tiempo, eso indica que hay claramente un problema que debe ser tratado. La angustia o tristeza que sientes te está desconectando para que te prestes más atención. Tienes que tener en cuenta que la depresión hace que vuelvas una y otra vez al pasado, y tienes que avanzar, eres tú la que no te estás permitiendo avanzar teniendo pensamientos recurrentes sobre ese impacto y no sanándolos. Solo tú eres la responsable.

El estado depresivo, en muchas ocasiones, tiene que ver con un tipo característico de personas, quizás eres de esas que no sabes de decir “No”, haces caso a lo que otros te dicen, no te respetas, no atiendes a tus propias necesidades y siempre vives hacia los demás, en definitiva, estás desconectada de tu yo interior, es decir viviendo para el exterior, para contentar a los demás. No te atiendes a ti misma.

Es interesante que conozcas que existen 3 tipos de depresión y puedes tratarlas y sanarlas como debes, dependiendo del tipo a que perteneces:

  1.  Depresión base.

En la mayoría de los casos es la base de todas las depresiones, existe un conflicto pero no te das cuentas, y lo ocultas a través de determinados comportamientos como actuar compulsivamente (trabajo, deportes, sexo, compras…), esa es tu vía de escape.

2. Depresión generacional.

Desde pequeña siempre te has comportado así, eres una persona melancólica, que no eres capaz de verle el lado bueno a la vida, no encuentras la “felicidad” de la que todo el mundo habla. Pues bien, en este caso, la causa no está en ti ni en lo que te rodea, está en tus generaciones pasadas, en tus ancestros. Esta depresión ha ido pasando de generación en generación, de padres/madres a hijos/as, hasta llegar a ti, por alguna conmoción vivida por esa persona y que no se solucionó en aquel momento (vivencias en una guerra, perdida de un ser querido en el embarazo,…).

3. Depresión “causa-efecto”

Ocurre cuando se produce un suceso o impacto emocional que tiene como consecuencia la depresión, y esta, perdura en el tiempo o se repite a lo largo de la vida. Sucede porque tratas de ocultar el conflicto por el que se está en esta situación, por lo tanto al no resolverse, no se supera la depresión.

En todos los casos, tienes que buscar el origen, generacional o contemporáneo, tomar conciencia del conflicto y a partir de ahí, sanarlo para que no se vuelva a repetir y no vuelva a tener ese ciclo depresivo.

Si te ves reconocida en alguna de ellas puedes resolver tu conflicto respondiendo a esta pregunta ¿Qué es lo que estás haciendo que en realidad no quieres hacer?

Sobre todo recuerda que este cambio es un proceso por lo tanto se producirá poco a poco

¿Estás dispuesta a empezar una vida lejos de la depresión?

Ya estás preparada para sanar, y puedes hacerlo, aunque si no te ves capaz sola, solicita la ayuda a tu terapeuta.

Llorar no es de débiles, nacimos llorando porque llorar es coger aire, sacar lo que nos duele y seguir adelante.

¡Es hora de sanar y ser feliz!

Erika Rufo & Yu GM

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